El rover Curiosity de la NASA ha completado su primer kilómetro sobre la superficie de Marte, al que llegó hace casi un año. El vehículo comenzó hace dos semanas su viaje desde el cráter Gale, en donde ha estado investigando desde agosto de 2012, hasta el monte Sharp, en donde explorará las capas más bajas, en donde podría haber evidencias de vida pasada.
Los expertos han explicado que el rover avanza con lentitud pero "con paso firme" teniendo en cuenta que se trata de otro planeta y que hay zonas del terreno que debe pisar aún desconocidas para el hombre . Desde el control en la Tierra los ingenieros van estudiando con precisión el camino que debe tomar el vehículo.
"Cuando vi que el coche había ido bien y superaba la marca de kilometros, me sentí muy contento y orgulloso", ha señalado uno de los responsables de la misión Frank Hartman, quien ha indicado que,"con suerte, este es sólo el primero de muchos kilómetros por venir".
En total, el rover tiene que realizar un recorrido de 10 kilómetros hasta su destino y se espera que el viaje dure de nueve meses a un año, con escalas. Para conocer de antemano el terreno que debe pisar el rover, los expertos se ayudan de imágenes tomadas desde el espacio.
En este sentido,la NASA ha explicado que la parte más difícil llegará hacia el final,cuando Curiosity tenga que cruzar un banco de dunas para llegar a la montaña.
El polo norte de Marte está coronado por un montículo de hielo surcado por oscuras fosas espirales, según muestra un nuevo mosaico de la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA).
El mosaico está formado por 57 imágenes independientes obtenidas con la Cámara Estéreo de Alta Resolución de Mars Express a lo largo de toda su misión, que el domingo cumplió diez años en el espacio. La sonda europea tomó estas imágenes cuando se encontraba en el punto de su órbita más próximo al planeta, a tan sólo 300 kilómetros de altitud.
El casquete de hielo tiene unos 1.000 kilómetros de diámetro y, gracias al radar de Mars Express capaz de penetrar en el terreno, los científicos han podido determinar que las capas de agua congelada se extienden hasta una profundidad de unos 2 km. Las distintas capas son el resultado de la fusión estacional y posterior acumulación de hielo mezclado con polvo.
Nieve carbónica
El depósito de agua congelada está recubierto por una fina capa denieve carbónica, de unos pocos centímetros de espesor. Durante los veranos más cálidos, la mayor parte del dióxido de carbono se sublima y escapa a la atmósfera, dejando las capas de agua al descubierto.
Cada invierno el casquete acumula 1.5-2 metros de hielo seco, y puede alcanzar los 45º de latitud. Se piensa que sus características fosas espirales, que recuerdan a un molinillo, son el resultado de los fuertes vientos que predominan en la región.
En la parte inferior izquierda del casquete se puede observar una sima de 318 kilómetros de longitud y 2 km de profundidad, conocida comoChasma Boreale. Este cañón es anterior a las fosas espirales, y se va haciendo más profundo a medida que los nuevos depósitos de hielo se acumulan a su alrededor. Visto de cerca, el fondo de Chasma Boreale está cubierto de oscuras dunas de arena espolvoreadas con una capa de escarcha blanca.F:ABC
El rover Curiosity de la NASA descubrió el cauce de una antigua corriente de agua en Marte. Sobre el lecho, el vehículo encontró piedras y sedimentos parecidos a los terrestres, con señales de haber sido modelados por el agua. Estos descubrimientos ayudan a los científicos a creer que en el Planeta rojo pudo haber existido vida tal y como la conocemos en la Tierra, no solo por estos indicios de una dinámica hidrológica similar a la terrestre, sino además, porque según las recientes investigaciones del Curiosity, el pH era neutro y los minerales podrían favorecer el desarrollo de microorganismos.
Las piedras fotografiadas muestran formas planas, suaves y redondeadas, con el mismo aspecto que las terrestres. En este antiguo lecho fluvial, bautizado como «Hottah», los guijarros se encuentran compactados con arena como si se tratara de cemento, lo que hace pensar que han sido desgastadas posteriormente por fuertes rachas de viento. Los resultados, que han sido elaborados por miembros de la NASA en colaboración con investigadores del Instituto Niels Bohr de Copenhague, fueron publicados en la revista Science.
Este hallazgo permite a los científicos reconstruir la historia climática del planeta. «Para poder mover y moldear estos cantos rodados, el agua debería de haber corrido entre diez centímetros y un metro de profundidad, circulando a una velocidad aproximada de 3,6 kilómetros por hora, más rápido que en los cauces habituales de muchos ríos», explica Morten Bo Madsen, líder del grupo de investigadores del Instituto Niels Bohr.
Es por eso que no se ha tratado de corrientes esporádicas que se evaporaran rápidamente, sino que el agua habría discurrido por dicho cauce durante periodos de tiempo prolongados. Probablemente, el planeta poseería una atmósfera más densa que la actual, con unas presiones superiores, pues en la actualidad la presión es cien veces menor que la terrestre.
Hasta ahora, se creía que el período templado de Marte había sucedido hacía tres mil millones y medio de años, pero a la vista de estos resultados, se piensa que este período podría acercarse hasta los dos o tres mil millones de años atrás. Este era el objetivo de la sonda que llegó al Planeta rojo en agosto pasado: averiguar si pudieran darse las condiciones adecuadas para la vida en la superficie de nuestro vecino.
¿Quiere viajar a Marte? La organización holandesa Mars One anunció que abrirá las postulaciones pronto. Serán para un viaje sin regreso y la compañía espera poder formar una comunidad de colonos en ese planeta.
Tierras desconocidas, montañas o lugares lejanos siempre han atraído a los exploradores. Los libros de historia registran ese deseo de aventura. Ni siquiera el peligro extremo que enfrentaban desanimó a personajes como Cristóbal Colón o Fernando de Magallanes.
Los interesados deben tener en cuenta que tienen que ser fuertes, adaptables, ingeniosos y capaces de trabajar en equipo. Todo el proyecto será transmitido por televisión: desde la selección de los afortunados que se hará al estilo de los programas "reality", hasta el aterrizaje y la vida extraterrestre.Así que quizás no debe sorprender que Mars One ya haya recibido miles de expresiones de interés de postulantes, a pesar de que lo que ofrece es un boleto sin retorno, a diferencia de otra misión que espera poder hacer un viaje de ida y vuelta al planeta rojo en 2018.
En una visita a la BBC en Londres, el cofundador de Mars One Bas Lansdorp explicó que la razón por la cual éste será un viaje sin regreso es que durante los ocho meses que dura el viaje, los astronautas perderán masa de los músculos y huesos.
Además, tras pasar un tiempo en Marte, cuyo campo gravitacional es menos
fuerte,sería casi imposible reajustarse a las condiciones de la Tierra.
Lansdorp explicó también que los postulantes que resulten seleccionados serán
entrenados física y psicológicamente.
El equipo usará la tecnología existente en todos los aspectos del proyecto: la energía será generada con paneles solares, el agua será reciclada y extraída de la tierra y los astronautas plantarán sus alimentos.
En cualquier caso, llevarán raciones de emergencia y recibirán más alimentos cada dos años, cuando lleguen nuevos exploradores.
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Viento solar
Pero, ¿cuán realista es creer que un grupo de individuos pueden vivir y prosperar en el planeta rojo?
Marte está en la línea de fuego de las partículas de alta energía del Sol, conocido como el viento solar. Se piensa incluso que es debido a ello que la atmósfera de ese planeta es muy delgada.
En la Tierra estamos protegidos del viento solar con un fuerte campo magnético. Sin él, sería mucho más difícil sobrevivir.
A pesar de que Marte tenía algo similar hace unos 4.000 millones de años, lo perdió, así que su superficie es extremadamente hostil, como señala Verónica Bray, del Laboratorio lunar y planetario de la Universidad de Arizona, quien ve el proyecto con escepticismo.
No hay agua líquida, la presión atmosférica es "prácticamente un vacío", los niveles de radiación son más altos y las temperaturas varían de una manera salvaje, señala.
"La radiación preocupa, particularmente durante el viaje. Implica un riesgo más alto de cáncer, un sistema inmunológico debilitado y posiblemente infertilidad", subraya.
Para minimizar la radiación, el equipo tendrá que cubrir los domos bajo los que vivirán con varios metros de tierra, pero sus miembros mismos tendrán que cavar para conseguirla.
"No tengo duda alguna respecto a que podemos poner a un ser humano en Marte. Lo que dudo es que pueda sobrevivir por un extenso período", sentencia Bray.
Por su parte, uno de los embajadores del proyecto, el profesor Gerard 't Hooft, premio Nobel de física teórica 1999, admite que existen riesgos desconocidos para la salud, pues la radiación es "de una naturaleza muy distinta" a lo que se ha probado en la Tierra.
¿Mejor que Antartica?
"A los postulantes se les advertirá de los riesgos, pero nosotros somos responsables de asegurarnos de que esos riesgos sean razonables", concede.
El astronauta de la Nasa Stan Love conoce de primera mano las dificultades con la tecnología, gracias a su experiencia y la de sus colegas en la Estación Espacial Internacional.
El aparato que recicla los desechos humanos y "hace del café de ayer, el café de mañana necesita mantenimiento frecuentemente y no creo que sobreviva años de uso continuo en Marte", dice.
Love hace poco regresó de la Antártica que "es un picnic comparado con Marte".
"Está lleno de agua, uno puede salir y respirar aire. ¡Es un paraíso comparado con Marte y sin embargo nadie se ha ido a vivir allá!"
Pero aunque pone en duda el que se consigan los recursos para financiar el proyecto y le preocupe la tecnología y el impacto de la radiación, Love aplaude iniciativas como la de Mars One.
Está convencido que organizaciones privadas como esta ayudarán a crear conciencia y ojalá a descubrir o diseñar aparatos tecnológicos que contribuirán a que equipos del futuro alcanzar la meta de amartizar.
"Hemos estado soñando con esto por 50 años. Se suponía que la Luna iba a ser el trampolín a Marte pero cuando uno estudia el problema se da cuenta de que es inmensamente difícil hacerlo".
Y, ¿quién paga?
Muchos críticos se enfocan en la financiación y en si el proyecto atraerá la atención del público por muchos años.
Costaría unos US$3.800 millones mandar al primer grupo.
Chris Lintott, de la Universidad de Oxford, opina que aunque el proyecto es tecnológicamente posible, duda que recauden los fondos necesarios para llevarlo a cabo.
"Se trata de contar con la voluntad política y el poder financiero para hacerlo realidad y eso es lo que nadie ha podido lograr hasta ahora".
No obstante, Lansdorp piensa que la financiación no será problema pues planea vender los derechos de transmisión a la manera de las Olimpiadas.
"Será lo más grande que la humanidad haya hecho jamás. En 15 años la gente todavía estará viéndolo en televisión", asegura.
"Explorar nuestro mundo es lo que los humanos hacemos, está en nuestros genes. El sueño de los colonos que quieren ir a Marte se realizará".